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Arte frente al mar

Arte frente al mar

Sitges: Arte de cara al mar

Destaca por sus innumerables atracciones turísticas y es conocida por ser una ciudad que vive del mar. Su gastronomía se impone, aunque no podemos descartar sus playas. En conjunto con su arquitectura antigua y contemporánea permite disfrutar de un contraste armonioso.

El Sitges de los Indianos

Sus actuales éxitos se deben en buena parte a aquellos ciudadanos que viajaron a América en búsqueda de oportunidades, y que posteriormente regresaron luego de haber alcanzado el éxito. Invirtieron en la tierra que los vio nacer. Muchas de las edificaciones de la época son el reflejo de ello, pues representaron con arquitectura el poder monetario que adquirieron.

Tanto el modernismo como el romanticismo se impregnaron en la ciudad, lo que supone algo obligatorio a quien desea conocer al máximo visitar y admirar casas como la de Rafael Planes, la Villa Avelina, la casa del Reloj, la de los Vidal Quadres. Para contemplar la simbiosis existente entre Sitges y el Caribe, se encuentra la Casa Bacardí, hogar del considerado mejor ron del mundo, donde además sus invitados son consentidos con un recorrido para conocer como lo fabrican, culminando con una degustación del mismo.

Gracias a la visión de Santiago Rusiñol a finales del siglo 19 ayudó a ir convirtiendo a Sitges en la meca de las actividades culturales españolas. Solía invitar a los intelectuales de la época para organizar eventos de arte y por su puesto, compañía de algunos excesos.

El construyó un edificio el cual fue bautizado como Cau Ferrat, ya que dentro colocó un sin número de piezas de forja; había esculturas por todos lados. A las finales cedió toda la edificiación con sus piezas a la villa de Sitges, por lo que la Cau Ferrat se convirtió en un museo, de los cuales sin duda no pueden faltar por visitar. Se pueden encontrar obras como la de los pintores Casas, Nonell o Picasso.

También son bastante interesantes de admirar obras modernistas como lo son: el Teatro Prado, la casa Pere Carreres, la casa Manuel Planas, o la bodega Güell, que según dicen fue diseñada por el propio Gaudí.
El Museo Maricel, es otra parada obligada para aquellos que disfrutan del arte y la historia. Se construyó sobre lo que era un hospital medieval. Se construyó mediante la anexión de varias casas preexistentes, y perteneció en parte como hogar de su primer dueño, quién por demás, tenía su propia colección de arte. Desde que la ciudad adquirió los derechos sobre el museo, se ha ido incrementando tanto en tamaño como en la cantidad de objetos de valor que lo componen.

Para comer se puede recomendar probar la malvasía de Sitges. También como platos típicos se tienen el arroz a la “sitgetana”, que combina las gambas, las almejas, las cigalas y la sepia con la costilla de cerdo y las salchichas. Aunque por probar el plato más auténtico sería el xató: una ensalada de escarola, tomate, bacalao, atún, anchoas y aceitunas arbequinas acompañada de una salsa elaborada a base de ñoras y almendras.

Si lo que se desea es terminar un largo día de visitas, que siempre cansan, se puede terminar descansando en alguna de las playas de Sitges. En caso de querer estar lo más solitario posible resulta buena opción ir a la Playa de l’Home Mort, en pleno macizo del Garraf, entre Vilanova y Sitges. Es una playa naturista, frecuentada por la comunidad gay. La playa es rocosa, se recomienda alquilar el respectivo chiringuito con sus tumbonas.

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